Cuentos, Poemas y otras cositas

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La mascota que cambió mi vida

Autor: Esteban Antonio Segarra Canudas
4to. Año de Primaria, Colegio Bilingüe Paidós, A.C.

Hace algún tiempo, me contó mi padrino pobre la gran emoción que les causó la historia de su mejor amigo y una perrita callejera que nunca había recibido cariño de ninguna persona en este mundo, y que voy a contarles: Hace algunos años, cuando mi padrino era niño, su mejor amigo tuvo que ir a vivir a casa de su abuela, ya que sus papas eran muy pobres para mandarlo a la escuela y darle una buena educación. Emiliano, por lo tanto se fue lejos de sus papas y hermanitos... también lejos de sus amigos. Emiliano empezó a convivir con su abuela y los amigos de su abuela, pero ella era una señora grande, muy poco afectuosa, siempre hablaba muy fuerte y no nunca mostraba afecto y dulzura. A ella tampoco le gustaban los juegos, los gritos, los ruidos y mucho menos los animales. Emiliano extrañaba todo lo que había dejado en su pueblo sobre todo los besos de su familia, las sonrisas de sus amigos y los ruidos de las mascotas que todos ellos tenían. Un día Emiliano, cuando iba rumbo a la escuela se encontró con una perra toda lastimada, sucia y con hambre, rápidamente él sacó de su mochila una torta y se la dio al animal, que la devoró al instante y lamió la mano de Emiliano en respuesta a su buen corazón; la perra lo siguió hasta la escuela, caminaba junto a él moviendo su cola; y cuál sería la sorpresa de Emiliano que a la salida, la perra estaba esperando a su "nuevo amo". Esa tarde, Emiliano regresó a casa de su abuela junto con la perra, que nunca quiso separarse de él. La metió en una bodega que existía en el patio y que muy pocos utilizaban. Antes, recordó ponerle agua y algunas sobras que recolectó de la cocina para que se alimentara. La perra se veía cansada y triste, pero con ojos de agradecimiento por su nueva casa, pronto rascó con sus patas el piso, juntando trapos y acostándose a dormir. Al día siguiente, antes de salir rumbo a la escuela, Emiliano fue a ver a su nueva mascota; ya había pensado en un nombre para ella, se llamaría "Dulce Polly". Al entrar, llamó a su perra -"Dulce Polly, Dulce Polly, ¡te traje otra torta para que desayunes!" pero la perra no le contestó, no hizo ningún ruido. Emiliano buscó al frente, detrás, arriba de unos tablones, por todos los muebles viejos que ahí habían, pero no la encontró. Entonces, oyó varios chillidos al fondo, brincó un sofá y detrás de él, encontró a Dulce Polly!... y cuál sería su sorpresa de ese día que la perra estaba rodeada de 6 cachorritos! Emiliano se puso feliz!, ahora tenía 7 mascotas!. Pero también se preocupó mucho, porque no podría darles de comer a todos y mantenerlos escondidos por tanto tiempo. ¿Qué haría entonces?... ¡Tendría que buscarles hogares a cada uno!, familias que sí los quisieran y los supieran educar. Esa mañana, durante el recreo, habló con su maestro de Ciencias Naturales, le platicó sobre como se había encontrado a su nueva mascota y cómo la había cuidado, pero también le dijo que él no sabía que al día siguiente iban a nacer 6 cachorritos!... Ahora estaba bastante preocupado por el futuro de eso bebés. Sobre todo porque su abuela jamás le permitiría tener mascotas, mucho menos 7 perros en su casa!. Rápidamente el maestro lo tranquilizó, y le dijo que buscarles hogares a los cachorros era muy buena idea, ya que haría feliz a varios niños y él podría cuidar mejor a Dulce Polly. Pero que era importante que los cachorros estuvieran con su madre un mes completo, para que ella los alimentara y cuidara de ellos, por lo que tenía que decírselo a su abuela cuanto antes!. Emiliano se atemorizó, de inmediato pensó que esa/era muy mala idea! Que su abuela se enojaría tanto, que echaría a la calle a su mascota con sus 6 hijitos!. Emiliano estaba triste y muy nervioso, no se atrevía a enfrentarla, no se le ocurría cómo decírselo... él estaba realmente nervioso! Esa noche Emiliano, después de cenar, tomó valor y le dijo a su abuela: -"Abuelita, si yo te prometiera estudiar mucho, lavar el patio, ayudarte con la canasta del mercado, hacer todos los mandados que me pidas, comprar todas las tardes el pan e ir por la leche a casa de Doña Mary, nunca hacer ruido, no molestarte para nada y obedecerte siempre... tú podrías hacerme un favor?" La abuela lo miró frunciendo el seño y con cara de enojo le contestó: - ¿En qué problema te has metido, chamaco travieso?, nadie ofrece tanto trabajo por cosas sencillas, así que más te vale que me digas de una vez la verdad para que pueda reprenderte de inmediato!... ¡ya sabía que pronto te ibas a meter en problemas muy fuertes! Emiliano, quedó más asustado todavía, se le fue el habla y empezó a tartamudear... pero ya no podía echarse para atrás, tenía que contarle todo a su abuela, eje era el momento indicado!. Además pensó que la vida de 7 perritos corrían peligro si no contaba la verdad!, porque no podría esconderlos indefinidamente. Casi con lágrimas en los ojos, Emiliano le contó a su abuela sobre su encuentro con Dulce Polly, y también sobre los hijitos que ella había tenido en la bodega de atrás de su casa. V le suplicó que no los fuera a correr, que eran solo animalitos indefensos que necesitaban un lugar donde crecer, muchos cuidados, algunos alimentos y sobre todo mucho cariño y caricias! V que eso, era lo que él estaba dispuesto a hacer por los 7 perritos! La abuela guardó silencio, lo dejó hablar hasta que Emiliano terminó de exponer todas sus razones y temores sobre el futuro de sus mascotas. Entonces la abuela habló, diciendo: -"Qué te crees que soy!, una abuela desalmada?, es cierto que no tengo mucha paciencia, que me gusta el silencio y el orden, que por mi edad no platico mucho contigo, pero desde que estás en la casa he recordado a tu padre, recuerdo lo travieso que era, lo feliz que jugaba en el patio y extraño hasta los regaños que le ponía por gritar todo el día... Emiliano, para mí ha sido una Bendición de Dios tenerte, y perdona si he sido muy dura contigo; la verdad es que has cambiado mi vida y ahora me siento más útil al cuidarte y compartir los alimentos y mi casa contigo. Emiliano cambió su expresión... y rápidamente la interrumpió: -"¿Entonces podemos quedamos con Dulce Polly y sus 6 cachorritos?" -"No, ¡yo no he dicho eso!, yo solo te permitiré quedarte con Dulce Polly siempre y cuando la eduques y cuides bien de ella, ¡necesitará ser una perra educada!. A los cachorros hay que darlos en adopción, yo tengo varios conocidos que querrán cuidar de algunos, y tú podrás decirle a tus compañeros si desean quedarse con otros cachorros. ¡Cada cachorro necesita su amo y su espacio, por lo que es mejor que los adopten y cuiden otras personas... para nosotros sería mucho trabajo!". Tienes razón abuelita, yo cuidaré de Dulce Polly y sus perritos por ahora y mientras los adoptan, los llamaré: Rex, Vaquita, Super Can, Katrina, Frida y Huracán... esos nombres me gustan!" Emiliano se levantó y abrazó a su abuela. Esa era la primera ocasión que su abuela le extendía los brazos y le daba un fuerte y duradero abrazo. Aquella fue la primera vez que Emiliano también recibía un beso de su abuela, ¡el primero de muchos!... y ésta feliz nueva convivencia entre él y su abuela se debía a la afortunada llegada de Dulce Polly a sus vidas... una perra callejera que se convirtió en una gran guardiana y protectora de sus amos, que supo ganarse el cariño de todos en la casa... que correspondió fielmente y por muchos años al amor de su amo Emiliano, quien fue la primera persona en su vida que le dio afecto y comprensión, sobre todo en el momento que ella más lo necesitaba, un día antes de tener a sus cachorritos... Meses después Emiliano junto con su abuela y Dulce Polly, fueron a visitar a sus papas y hermanitos al pueblo. Él les contó la feliz historia de cómo llegó su mascota a su casa, cómo él pudo cambiar la vida de Dulce Polly y sus 6 cachorritos y cómo Dulce Polly cambió también su propia vida... en el momento que más lo necesitaba...

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